Resección transuretral de la próstata (RTUP)
Se realiza por vía endoscópica, con tecnología monopolar o bipolar.
Hiperplasia prostática benigna
La técnica se elige para cada próstata y para cada paciente.
Evaluación e indicación
La hiperplasia prostática benigna, o HPB, es un agrandamiento no canceroso de la glándula prostática. Puede comprimir el conducto urinario y provocar un chorro débil, retraso en el inicio de la micción, sensación de vaciado incompleto de la vejiga y frecuentes visitas al baño, incluso por la noche.
No todos los hombres con HPB necesitan cirugía. Antes de recomendar un procedimiento, evalúo la intensidad de los síntomas, el impacto en la rutina, los tratamientos ya realizados, el tamaño y anatomía de la próstata y las condiciones generales de salud.
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Se puede considerar la cirugía cuando los síntomas siguen siendo significativos a pesar del tratamiento clínico, cuando el paciente no tolera o no desea continuar tomando medicamentos o cuando surgen complicaciones relacionadas con la obstrucción urinaria.
La retención urinaria recurrente, las infecciones repetidas, los cálculos en la vejiga, las hemorragias relacionadas con la próstata o las repercusiones en el tracto urinario pueden hacer necesaria una intervención. La indicación se define tras relacionar los síntomas con las pruebas y excluir otras causas.
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Hablo de la forma en que el paciente orina, la frecuencia de los síntomas y lo que más le molesta. Según corresponda, se seleccionan el examen físico, las pruebas de laboratorio y la evaluación del flujo urinario y de los residuos de orina en la vejiga.
El tamaño y forma de la próstata ayudan a elegir la técnica. Cuando el hallazgo pueda cambiar la planificación, también pueden ser necesarias pruebas de imagen y evaluación endoscópica del tracto urinario.
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Se realiza por vía endoscópica, con tecnología monopolar o bipolar.
Extirpación de la parte de la próstata que causa la obstrucción. Se puede realizar con láser de holmio (HoLEP), láser de tulio (ThuLEP) o energía bipolar.
Incluye láser GreenLight y técnicas de vaporización bipolar.
Se pueden considerar Rezum, UroLift e iTIND para perfiles de pacientes específicos.
Se puede realizar de forma abierta, laparoscópica o robótica, especialmente en próstatas muy grandes.
Es una opción para situaciones seleccionadas, evaluada junto con un radiólogo intervencionista.
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Algunas técnicas eliminan o vaporizan el tejido que obstruye el paso de la orina; otros intentan alejarlo o reducir su volumen. Los diferentes procedimientos también presentan diferencias en la recuperación, preservación de la eyaculación y posibilidad de una nueva intervención en el futuro.
A la hora de elegir el tratamiento tengo en cuenta el grado de obstrucción, el tamaño y anatomía de la próstata, las condiciones de salud del paciente y los aspectos que le importan. Te explico los beneficios, límites y alternativas antes de la decisión.
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La anestesia, la duración de la estancia, el uso de una sonda y el regreso a las actividades varían según el procedimiento. Estas pautas se presentan durante la planificación y se ajustan durante el seguimiento postoperatorio.
Después de la cirugía evalúo la mejoría de los síntomas y la recuperación urinaria. El tratamiento de la obstrucción no sustituye al seguimiento de la salud de la próstata cuando sigue estando indicado.
Consulta y planificación.
Durante la consulta evalúo el diagnóstico, explico las alternativas y organizo el tratamiento y seguimiento según las necesidades del caso.